Dos gotas de té
Ella era perfecta a simple vista, pero sólo ella y un par de personas más en el mundo sabían de su gran problema: sus ojos se estaban secando.
Así como lo leen, no es broma. Que no hayas escuchado que le pase a alguien no quiere decir que no pueda pasar.
Y ahí estaba ella, tan campante. Sus amigos la veían todos los días fulgurante, candente incluso, llena de vida y alegría. Pero algo pasaría pronto que le cambiaría la vida por completo.
Esta princesa de cuento, trabajaba en El Palacio de Hierro. Era de las chicas consentidas, porque cuando alguien del departamento de publicidad la vio desenvolverse en el entrenamiento, supieron de inmediato la campaña a utilizar: todo Palacio tiene su princesa...
Festiva, chispeante, consistentemente de buen humor, esta alegre personita tenía días malos, pero prefería, como los buenos dulces, comérselos, y enseñarle a la gente esa sonrisa que maravillaba a varios.
El ritual de las noches lo conocía ella muy bien: cepillar su negro cabello 200 veces. Suena inusual, tonto y repetitivo, pero valía la pena. Sedoso, suave, lindo, brillante, fuerte como cables y terso como el aire. Había de pasar el cepillo 50 veces hacia adelante, 50 hacia atrás, otras 50 rumbo a la derecha, y culminar con dirección a la izquierda. Ese era su secreto.
El acné ella lo conoció gracias a la televisión. Su blanca piel era como un durazno, suave, tersa, ligeramente sonrosada donde debía cambiar de coloración. Las arrugas no tendrían cabida en ese forro de su corazón.
Labios delgados, suaves, inconquistables. Naricita real, abultadita, nunca de revista, siempre de ensueño.
Y sus ojos. Ahí estaban esas dos vitrinas, que para describirlas mejor diremos que eran como dos gotas de té. Podías mirarlos, no adueñarte de ellos; podías pedirlos, no obtenerlos; los sentías tuyos, mas no lo eran.
Y ese era su dolor. Al tener por pupilas de los ojos a dos gotas de té, algún día habrían de secarse. Saber cuándo era el problema, nadie lo sabía.
La simpática princesa caminaba sincera, ágil, como jugando con el viento, que saludaba a sus cabellos. El negro le venía bien. El azul iba con su piel. El rojo la endulzaba. El rosa le devolvía años de su niñez. Diablos, todos los colores le favorecían a ese pedacito de arcoiris.
Sería aventurado decir que ella fue tallada a mano: eso no se hace desde hace miles de años, cuando decían los mayas en el Popol Vuh que dios hizo a los hombre de madera, de jade, de barro, de obsidiana, pero sólo quedó conforme hasta que lo elaboró con maíz. Ella estaba hecha, si no a mano, sí con precisión y gran detalle: sus formas eran onduladas, serpenteantes.
Pies pequeños, grandes ilusiones. Manos suaves, sonrisa dispuesta.
Pero volviendo al problema, ella a veces lloraba. Y sí, derramaba gotas de té.
Sin saber el momento exacto en que sucedería, miraba todo con gusto, lo retenía en sus ojos y sonreía. Vaya que sonreía.
Sabía de su cita con el destino, pero no quería aceptarlo. ¿Porqué ella, siendo tan única, tendría que ver secarse sus ojos, como dos gotas de té al sol?
No no no. Se negaba. Solicitó ayuda, y obtuvo una cita.
Don dios, como le gustaba que lo llamaran, no tuvo objeción de recibir a una de sus más lindas creaciones.
“Siéntate mija”, le dijo.
Y allá va ella, en traje sastre negro, que tan bien le iba.
Platicaron de esto y aquello, y don dios, embobado, no podía despegar los ojos de aquella bonita criaturita.
Llegado el momento, ella habló de su problema: no quería que sus ojos de té se secaran.
“Pero es como debe de ser”, argumentó.
La niña de los ojos que son como dos gotas de té, tuvo que comenzar a llorar, para mostrarle a don dios su dolor. Él le dijo que parara, que no soportaba ver llorar a alguien tan bonita.
Y se hizo un silencio incómodo. Alguno de los dos tendría que ceder. Se miraron, y no se sabe, pero la dulzura de su rostro debió conmoverlo.
“Ya sé”, dijo el todopoderoso. “Trabaja para mí, y podemos llegar a un arreglo”.
Y se arreglaron. Acordaron que ella sería su secretaria, y arreglaría sus papeles, le sacaría copias, y eventualmente contestaría sus teléfonos, además de lidiar con otras criaturitas suyas.
Y así, ella se quedó con sus ojos, que son como dos gotas de té.

12 Comentarios:
ese don dios ladino, se me hace que quería que le llorara pero no los ojos, jajajaja.
saludos vergas!
7:40 AM
¿Se fijan, que cuando son cosas bonitas, la gente no se queja?
No nos hagamos imbéciles, a la gente le gusta quejarse, le gusta llorar, los finales bonitos dan hueva.
Esto va dedicado a todas y todos los que me tachan de misógino, mujeròlogo, penetrador de profesión, y demás.
Saludos!
9:10 AM
Aunque la Mona se vista de Seda, Mona se queda, Aunque el Texto Tenga Final Feliz, El Mal Estilo Sigue Ahi.Glup!!!
3:45 PM
Luego que porque no le postean escritor. Si nos tacha de imbeciles, sufridos, llorones y demas. Que mal trata a sus lectores. Por cierto el final no gusto mucho, iba bien, pero se perdio.
Sls.
5:33 PM
Don dios es misógino.
5:29 PM
esos usuarios anónimos son mujeres despechadas, mi buen...
sin estilo o con estilo, escriba siempre lo que quiera... y que sus teclas sean su ley...
jajaja achinga...
imagínese... los letrados aborrecerían a José Alfredo... y sin embargo ni siquiera Octavio Paz ha llegado a tantos mexicanos... ni reflejar tan fielmente la cultura del macho mexicano...
Salud!
12:09 AM
Yo te saludo! la verdad es que a mi dime pendejo e imbecil! pero sigue escribiendo! considero que no solo lo haces bien! cada vez mejor! saludos!
8:34 AM
Y para cuándo vas a escribir algo nuevo...? 'che vato!
atte.
Campyto! jajajajajaja...
4:56 PM
otro! otro! otro! pero otro escritor!! ja,ja,ja!! ya hermano! saca otra cosa!! saludos!
10:33 AM
Hola.
He estado leyendo diferentes pots que escribe y la verdad a mi me gustaron, cuentos cortos, faciles de digerir, de leerlos de principio a fin, me pregunto como le haces para poder escribir tan chevere.
Son vivencias, anecdotas, comentarios, dicen por ahi que se aprende escribir no escribiendo, si no viviendo...supongo que algo a de ser cierto en eso.
Saludos, espero que siga subiendo mas cuentos como estos o lo que se le de la gana pero por favor no deje al olvido el blog que la verdad lugares que valgan la pena como este no merecen estar asi en el olvido.
10:51 PM
"Utilice la ausencia para incrementar el respeto y el honor" es una ley de poder, pero también es cierto que "habrá quien te llore, pero no quien te ruegue".
Así que ojalá pronto pueda haber algo nuevo aquí, si no empezaremos a increpar contra ti....
Un abrazo!
11:41 AM
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
4:29 PM
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