Hola, mi nombre es Eduardo, y soy un alcohólico

-Hola, mi nombre es Eduardo, y soy un alcohólico...-
Tuvieron que pasar veinticinco sesiones de asistencia al grupo de Alcohólicos Anónimos para que yo pronunciara esa frase, arriba del estrado en donde todos y cada uno de sus integrantes acuden día con día, con el deseo de dejar de beber.
Hay alrededor de 13 mil centros de ayuda en todo México, siempre uno cerca de la casa u oficina.
Ahí, el ambiente es siempre cambiante: así como puedes pasar la más agradable de las veladas, como tener una sórdida sesión, en donde la moral, si la tenías baja, puede bajar aún más.
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Alcohólicos Anónimos surgió en Akron, Ohio, por allá de 1955, idea de Bill y Bob, personajes ahora por demás legendarios, pero que nadie conoce sus apellidos, por no violar uno de los estatutos de su organización, que le da anonimato a sus integrantes.
Ellos, enfermos alcohólicos también, fundaron la asociación sin fines de lucro, que hoy por hoy sesiona diariamente, con una duración de una hora u hora y media, atendiendo a miles y miles de personas en todo México, y en países como México, Venezuela,, Colombia, Guatemala y Estados Unidos.
En México, la AA llegó por primera vez en 1946, y desde entonces, semana a semana han abierto locales por todo el país, o mejor dicho, “grupos de ayuda”, como a ellos les gusta que los llamen.
Sus locales, blancos y con motivos en azul marino, suman ya 13 mil 100, hasta su último conteo. En Monterrey, ciudad cervecera por excelencia, los grupos de ayuda son poco más de 100.
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“El paso más importante es cruzar la puerta”, señala Eliud, un hombre sonriente, de facciones duras, y quien supongo será el que me guiará en mi largo camino hacia dejar la bebida. A lo que se refiere este hombre, a quien su esposa e hijos lo dejaron hace años, es a que mucha gente tiene mucho miedo de entrar a las juntas donde se sesiona, mayormente por miedo, prejuicios, o desinformación.
A mi primera junta, tuve que ir acompañado. Una amiga asistió junto a mí, sin saber a donde me seguía. Al fin de la reunión, ella misma me agradeció la experiencia.
Con sinceridad, puedo decir que quizás mi idea de una junta de Alcohólicos Anónimos sería una patética reunión de hombres con cabello enmarañado, piojosos, mendigando por un mendrugo de pan, miados, y con aspecto de pordioseros.
Vaya sorpresa. Veo a hombres –maduros la mayoría- perfectamente aseados, con cigarro en mano, y sorbiendo un amarguísimo café, y sonrientes ante las nuevas visitas.
La decoración de la sala radica en una veintena de sillas acojinadas, media docena de cuadros y carteles, en donde se detallan los pasos de AA, sus doce tradiciones, mensajes de autoayuda, y muchos, muchos ceniceros.
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Entre relatos de frecuentes visitas a la cárcel, sodomizaciones, arrebatos de furia y de vez en cuando chistes y anécdotas curiosas, las sesiones de Alcohólicos Anónimos transcurren lentas, demasiado a veces.
Pero este es el pesado andar de los alcohólicos, un conglomerado de gentes que supera los 32 millones de personas en México, según la última encuesta nacional de adicciones, realizada en el 2002.
El alcoholismo se convirtió en el 2001 en la treceava causa de mortalidad en México en el 2001. Pero si a eso se le suma que la cirrosis es la cuarta causa, con 45 mil defunciones, y las muertes en vehículo automotor son la séptima, con 13 mil decesos, entonces el número aumenta considerablemente.
“El alcohol lleva a sus adictos a una muerte lenta y segura, a diferencia de otros vicios”, indica el doctor Alejandro Vargas, del centro de salud 14, del IMSS.
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La recuperación será lenta y dolorosa, me señalan. Lo difícil no es dejar de inmediato la bebida, sino vivir sin ella. Aún años después de haber tomado su última copa, el vicio lo persigue a uno, causándole alucinaciones, temblores, malestares físicos –y los más peligrosos- emocionales.
Las causas más comunes por las que alguien deja de beber son la familia, el empleo, el deterioro de la salud, o la búsqueda de un cambio interno.
Pero, ellos aconsejan, día a día, “dejar de beber por nadie más que uno mismo”.
Otro sorbo más de café y vomitaría. Dejo de lado mi taza, le doy otra calada a mi cigarro y continúo escuchando.
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“Hola compañeros. Mi nombre es Tomás, y soy un enfermo alcohólico”, dice un hombre de mediana edad arriba de la tribuna. La multitud lo recibe con un efusivo ¡Hola Tomás!.
Y comienza a narrar su historia. Palabras más, palabras menos, recuerdo que contó cómo, hace ya una década o más, estando ebrio, entró a la recámara de su hijo de siete años, y lo violó.
Pasó una temporada sobrio después de eso –en la cárcel, claro está-, y fue a partir de ese momento que pensó en dejar la bebida.
Su proceso a sido largo, pero lleva ya varios días sin tomar.
Y lo dicen, días, porque un enfermo alcohólico no se puede hacer promesas de dejar de tomar por toda la vida, un año, un mes, etc. Un día es la medida exacta de la sobriedad para estas personas.
“Si tienes ganas de hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”, le dijo Vanessa Bauche a Gael García en Amores Perros. Y esa frase aplica perfectamente a los aquí reunidos.
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Luego de escuchar hora y media de historias, anécdotas y recomendaciones, la junta termina con el agitado sonar de una campanilla.
Todos se ponen de pié, y se saludan y abrazan con una frase muy particular: “sólo por hoy, compañero”.
Algunos permanecerán allí algunas horas más, otros decidimos partir.
Y ahí es donde comienza la lucha.

5 Comentarios:
¡Ora pinche muerto!, ¿no te han enseñado lo que es anonimato?, pa que al rato no te vean cagado y miado, y digan mira ese wey es AA, pos vale verga AA...JAJAJAJA
En hora buena compa dos alacranes no se pican...Soy como tu, (afortunadamente no de tu tipo...jajaja)...
mira que cabrón me saliste compartiendo la miseria de otros, comparte la tuya si puedes, a los de afuera no les importa que seas, borrachin.
Te invito para que dejes de cagarte fuera de la basinica a
http://es.groups.yahoo.com/group/aa-24horas/
Felices 24 HRS, carnalito...
Yo si soy anonimo, wey, pero ahi nos vemos...jajaja
8:16 PM
Tu comentarista parece salido de un film de Stanley Kubrick, que fauna tan variada.
Y con respecto a lo del licor, haría mal en opinar; respeto mucho a mi señora la Cerveza y no tengo nada contra quienes huyen de sus caricias; espero que se recuperen, a fin de cuentas, eso significa más cerveza para mí.
9:53 AM
Ese compa, no crea que lo tengo olvidado, es más... ¿que pedo con esta estadística redundante?:
"El alcoholismo se convirtió en el 2001 en la treceava causa de mortalidad en México en el 2001."
Ok, en 2001, eso quedó claro, muy claro, jijiiij.
Otra cosa, si AA nació en el '55, ¿cómo rayos llegó a México en el '46?, definitivamente en nuestro país siempre hemos sido los hombres del mañana, me cae... (y otros de "el mañana", ¿verdad?).
Digo, en si es un tema en el que usted ya viene reflexionando desde hace buen tiempo, como dos años cuando menos, creo yo... la pregunta es: ¿reincidió compa?...
Yo la verdad no veo tan grave su, si es que se le puede llamar, problema... usté es bebedor social y también toma con motivos 3en1... jejeje.
Dejo un saludo desde la ruta 45, donde el norte es realmente distinto.
Sobres!
1:24 AM
Alcoholicos Anonimos es muy serio y
a muchos de nosotros nos va la vida
3:40 PM
En verdad, AA, solo ahi he encontrado "Solo por hoy no beber"
gracias al Poder superior.
9:24 PM
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