AMIGOS CON BENEFICIOS: Una película sin guión. *

AÚN NO HAS VISTO NADA
POR EDUARDO CASTAÑEDA SARABIA
AMIGOS CON BENEFICIOS: Una película sin guión.
ACTÚAN: Justin Timberlake, Mila Kunis, Jason Segel, Richard Jenkins, Patricia Clarkson.
DIRIGE: Will Gluck.
Con muchísimas concesiones, y con un guión que yo juraría es inexistente, Amigos con Beneficios es una bomba de tiempo que nunca llega a explotar.
Basándose en la química de sus protagonistas, el filme de Will Gluck apela a los instintos primigenios de la gran masa: pasar un rato de entretenimiento falaz en el cine frente a una pantalla que escupe imágenes. ¿Se obtiene? Sí, pero de una manera burda y casi insolente.
Sin ofrecer mayor mayor beneficio a los espectadores, la película es una anécdota de 15 minutos narrada a lo largo de 120 minutos. Un simple chiste, se alarga a historia épica.
Dylan (el apoteósico Justin Timberlake) es un editor de un importante blog de noticias. Es llamado a Nueva York para entrevistarse para un importante puesto para la revista GQ. La cazadora de talentos, Jamie (la impactante y chispeante Mila Kunis), es la encargada de convencerlo a cambiar de ciudad y de trabajo. Y él, seducido por los rascacielos y el dinero, acepta.
Hasta ahí, vamos bien. Lo que une a Dylan y a Jamie, además de la belleza física, es su soltería y su incesante deseo de sexo sin compromiso u obligatoriedad emocional o sentimental. Sobre una aplicación de Biblia para iPad, juran solemnemente no involucrarse más de lo carnal y fálico.
Craso error.
Blasfemando de fea manera y faltando al segundo mandamiento, los protagonistas se unen en carnalidad, soledad, amistad y prudencia en todo momento. Y como se sabe, es imposible involucrar sentimientos cuando la carne es llevada a mejor término.
Tanto Justin Timberlake como Mila Kunis tienen un imán y un magnetismo tremendo. Ambos, son dinamita. Pero eso no funciona a la hora de juntarlos durante dos horas frente a una cámara.
Si las notas de producción me dijeran que ambos improvisaron durante todo el filme, lo creería. Contada en tres actos (se conocen, copulan y se enamoran), la historia de Harley Peyton, Keith Merryman y David A. Newman no se levanta nunca del suelo. Cliché tras cliché, los dos jóvenes van en contra de su destino manifiesto: enamorarse.
La película me recuerda una estrofa de No Sabemos Amar, original de El Gran Silencio: “La vida es preocupaciones, nuestra carne es material: nuestros sueños son visiones del amor más comercial”.
Will Gluck, con dos filmes previos nunca estrenados en México, nos da cátedra de cómo alargar una premisa sin beneficio alguno. Ahh, y de cómo olvidarse de dos papeles de reparto que valen más que los estelares: Patricia Clarkson y Richard Jenkins.
Si reírse un rato de absurdidades es lo suyo, este es su filme. Pero de verdad, como producto cinematográfico, no ofrece beneficio alguno.
Esto ya pasaba en 1978: Eduardo@1330radio.com

0 Comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]
Vínculos a esta publicación:
Crear un vínculo
<< Página Principal